Cuando por estos días he dedicado bastante tiempo a leer blogs, libros y diarios, recordé lo que en tiempos de colegio nos obligaban a hacer en castellano, eran supliciosos libros, algunos poco entendibles, otros de poco interés. Pero sin embargo que los leíamos, eran tardes sentados o tirados por ahí, página a página desembarcando mundos, magos, reyes y princesas. Que tiempos aquellos, eran por cierto, sin embargo tiempos en que la razón por que leíamos no eran el todo compartidas, no comprendíamos los fines que estos hábitos nos tenían que formar, la capacidad de retención, de resumir y comprender textos y analizarlos, tantos sus personajes como sus ambientes, de crear cultura en pequeños seres que con tan poca madurez.
Ahora en mis años de universidad, en donde el hábito de lectura ha sido relegado por el de conocer formulas, derivadas, integrales, ecuaciones de tercer grado, de resolver las más extrañas estructuras, me han causado, lo digo sin dudarlo, una gran atrofia de mis conocimientos lectores. Que puedo decir, que cuando en algún ramo por ahí he tenido que leer un capitulo de un libro de administración (que no son más de 20 páginas) para mi ha sido como leer una enciclopedia entera, y lo digo porque no soy el único que lo piensa, bueno pensaba, puesto que me he embarcado en recobrar mi capacidad de leer y comprender lo que leo, me he comprado un par de libros y otros lo he bajado de Internet, porque estoy decido en aumentar mi conocimiento.
Al leer el blog de Antenor Lagos, sobre Lenguaje, comunicación y cultura, comprendí lo pobre que estamos de conocimiento y cultura, más aun cuando se refiere al contagio de cultura que debe imperar en nuestras casas para con nuestros hijos, la importancia del hogar en la pedagogía del contagio.
Como resultado de leer este articulo, he comprendido algunas cosas que ciertamente tienen que ver con la cultura de nuestros jóvenes, me incluyo en ello, de cómo la decadencia ha llegado para quedarse.
Como podemos dejar que las aberraciones absorban el tiempo que debemos dejar a nuestro propio crecimiento cultural, no solo el leer nos permite sumergirnos en este carro, sino que también están muchas y otras diversas formas de compenetrarse de aquello mencionado.
Me he propuesto, aunque suene un poco iluso, en construir estos espacios, para que así mi pequeño hijo pueda comprender, más temprano que yo, lo que hoy ha nacido en mí.
Ahora en mis años de universidad, en donde el hábito de lectura ha sido relegado por el de conocer formulas, derivadas, integrales, ecuaciones de tercer grado, de resolver las más extrañas estructuras, me han causado, lo digo sin dudarlo, una gran atrofia de mis conocimientos lectores. Que puedo decir, que cuando en algún ramo por ahí he tenido que leer un capitulo de un libro de administración (que no son más de 20 páginas) para mi ha sido como leer una enciclopedia entera, y lo digo porque no soy el único que lo piensa, bueno pensaba, puesto que me he embarcado en recobrar mi capacidad de leer y comprender lo que leo, me he comprado un par de libros y otros lo he bajado de Internet, porque estoy decido en aumentar mi conocimiento.
Al leer el blog de Antenor Lagos, sobre Lenguaje, comunicación y cultura, comprendí lo pobre que estamos de conocimiento y cultura, más aun cuando se refiere al contagio de cultura que debe imperar en nuestras casas para con nuestros hijos, la importancia del hogar en la pedagogía del contagio.
Como resultado de leer este articulo, he comprendido algunas cosas que ciertamente tienen que ver con la cultura de nuestros jóvenes, me incluyo en ello, de cómo la decadencia ha llegado para quedarse.
Como podemos dejar que las aberraciones absorban el tiempo que debemos dejar a nuestro propio crecimiento cultural, no solo el leer nos permite sumergirnos en este carro, sino que también están muchas y otras diversas formas de compenetrarse de aquello mencionado.
Me he propuesto, aunque suene un poco iluso, en construir estos espacios, para que así mi pequeño hijo pueda comprender, más temprano que yo, lo que hoy ha nacido en mí.
2 comentarios:
vale la pena leer aunque sea un poco... Matias algun dia te lo agradecera.
Desde el principio, como lo prometí...lo que entiendo que nació en ti es el deseo de descubrir cosas a través de la lectura, o no? y el invitarnos a tu mundo,en especial a Matías...y le lees cuentos? o aún no entiende.
Creo que en mí el deseo de leer es cambiante, pero siempre recuerdo la voz de mi papá leyendonos cuentos cuando "chicas"...y del zapato roto para que mañana nos contara otro...ja, decía "este cuento pasó por un zapatito roto para que mañana les cuente otro"...la idea es insentivar desde la infancia...
Suerte.
Margarita.
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